Los niños son una fuente inagotable de curiosidad y, por tanto, de preguntas: ¿Para qué sirve esto? ¿Cómo funciona? ¿De dónde viene? ¿Qué puedo hacer con ello? ¿Por qué sucede esto? Esas ganas de explorar el mundo que les rodea los convierte de manera automática en los perfectos científicos potenciales.

Es precisamente esa innata curiosidad por descubrir cómo funciona el mundo que hace que involucrar a los jóvenes estudiantes en la ciencia y la tecnología sea una poderosa herramienta a la hora de fomentar su capacidad de observación y razonamiento. Con el adecuado apoyo, esa curiosidad puede llegar a transformarse en una futura vocación científica que permita avanzar hacia el desarrollo de la investigación como estrategia de mejora de la competitividad de las empresas.

CETEM, el Centro Tecnológico del Mueble y la Madera de la región de Murcia, lleva más de 20 años poniendo en marcha iniciativas que fomenten la innovación en las PYMEs con el fin de elevar su grado de competitividad y generar un clima favorable para el nacimiento de nuevas empresas.

Pero su compromiso con la innovación ha sido cada vez más ambicioso, abarcando un público más amplio y no tan profesionalizado de la sociedad y poniendo especial interés en servir de conexión entre la comunidad investigadora y la comunidad escolar. Tan sólo en 2017 más de 800 estudiantes de entre 4 y 18 años han visitado sus instalaciones para conocer de qué manera la ciencia y la innovación contribuyen de manera activa al progreso económico y social.

Desde sus inicios, CETEM decidió apostar por el fomento de vocaciones científicas como una más de sus actividades comunicativas, desarrollando actividades específicamente diseñadas para ello que, con el paso de los años, han contribuido de manera notable a posicionar la ciencia y la tecnología como parte fundamental del diálogo social local y regional.

Es esa innata curiosidad lo que hace que involucrar a los jóvenes estudiantes en la ciencia y la tecnología sea una poderosa herramienta para fomentar su capacidad de observación y razonamiento.

La difusión y la promoción de la cultura científica deben ser un pilar fundamental de todo organismo de investigación, y por tanto deben estar adecuadamente reflejadas en su plan estratégico de comunicación. Pero, además, los centros de investigación deben ir un paso más allá, puesto que también tienen la responsabilidad de contribuir a mejorar la calidad de la educación científico-técnica del colectivo escolar mediante el fomento del contacto directo con la práctica científica e investigadora desde las primeras etapas escolares hasta la educación secundaria.

El fomento de las vocaciones científicas incide de manera muy relevante en el desarrollo de cualquier país, y por tanto, en el futuro y la calidad de vida de sus habitantes. Es por ello que CETEM sirve de vehículo para acercar la tecnología y la innovación a los más jóvenes de manera creativa, divertida y participativa, ayudando así a despertar la curiosidad científica de los investigadores del mañana.

Pero, ¿cuál es el mejor camino a seguir para conseguirlo?

Manuel Calvo Hernando señaló que las cualidades esenciales del divulgador científico son la capacidad de expresión, la sed permanente de conocimiento, la curiosidad universal, la capacidad de asombro, el estado de duda y de alerta perpetua y cierta vocación educativa.

Lo cierto es que el gran reto a la hora de comunicar sobre innovación y ciencia es ser capaz de trasladar al espacio público lo que pasa dentro de un laboratorio. Los comunicadores científicos se convierten, por tanto, en ‘traductores’ de conocimiento, que debe ser adaptado adecuadamente dependiendo del colectivo al que nos dirigimos.

Este reto parece complicarse todavía más cuando lo que queremos es aportar una visión interesante, dinámica, participativa y creativa de la ciencia, la tecnología y la innovación dirigiéndonos a un público escolar.

No obstante, lo cierto es que la mente infantil es tremendamente permeable al conocimiento y al método científico, y es por ello que la manera más efectiva de acercarles el mundo de la innovación es apelando a su innata curiosidad y a su extraordinaria creatividad que, inevitablemente, les hace querer descubrir qué es lo que se ‘cuece’ dentro de un laboratorio científico y ser partícipes de ese proceso de manera muy activa.

La mente infantil es tremendamente permeable al conocimiento y al método científico, y por ello es esencial apelar a su innata curiosidad.

Para acortar distancias entre el mundo científico-tecnológico y la comunidad escolar es necesario permitirles experimentar, preguntar, analizar, tocar, crear y plantear sus propias hipótesis. Es decir, hacerles partícipes del proceso valorando positivamente sus preguntas y opiniones, para que así puedan entender de manera efectiva que cualquier camino guiado por la curiosidad científica puede llevar a desarrollar un eventual avance en materia de innovación.

Sólo así, invitándoles a convertirse en investigadores durante unas horas, podrán reflexionar sobre las preguntas antes de intentar darles respuestas, haciéndoles comprender que son ellos los que construirán el mañana. También es importante destacar que una de las principales claves del éxito de la divulgación científica de calidad radica en saber acertar con una combinación perfecta entre conocimiento y entretenimiento.

CETEM busca poner en contacto directo la ciencia y la tecnología con los jóvenes estudiantes a través de actividades concebidas específicamente para un público escolar y coordinadas y desarrolladas por científicos e investigadores de distintos ámbitos, logrando así aportar una visión dinámica, participativa y creativa de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Como parte de su estrategia de comunicación, a lo largo de los últimos quince años desde CETEM se han organizado olimpiadas de diseño, jornadas de experimentos científicos y visitas interactivas, a través de las cuales se ha trabajado para acercar el mundo de la ciencia, la innovación y la tecnología a la comunidad escolar.

Para contribuir a ese acercamiento de un modo interactivo, los escolares que visitan el Centro tienen la oportunidad de diseñar su propia pieza de mobiliario innovador, de descubrir cómo se realiza la síntesis de una espuma de poliuretano, de aprender a distinguir distintos materiales utilizados en la impresión 3D, de construirle un paracaídas a un huevo para evitar que se rompa al lanzarlo desde varios metros de altura, de cómo medir sus constantes vitales gracias a un aparato diseñado por nuestro departamento de Electrónica y Domótica, de conocer de qué manera trabaja la robótica conectada o de averiguar cómo se ‘ensaya’ una pieza de mobiliario antes de ponerse en el mercado.

CETEM busca poner en contacto directo la ciencia y la tecnología con los jóvenes estudiantes a través de actividades coordinadas y desarrolladas por científicos e investigadores de distintos ámbitos.

Mediante las olimpiadas de diseño, se ha conseguido promover entre los jóvenes de entre 12 y 16 años el interés por la tecnología y el diseño a través de una actividad que fomenta la innovación y la creatividad como una actitud individual apara generar nuevas ideas o conceptos que den lugar a soluciones originales y novedosas que, en última instancia, ayudan al avance social.

A través de jornadas de experimentos, se ha contribuido a aumentar entre los estudiantes la comprensión de la complejidad del trabajo empírico, ayudándoles, además, a desarrollar aptitudes relacionadas con la tecnología y la creatividad, a aumentar la comprensión del proceso científico, a cultivar el interés en la ciencia y su aprendizaje y a mejorar las habilidades de trabajo en equipo.

Por último, y gracias al proyecto La Cadena de la Innovación, que se llevó a cabo durante cinco años, se consiguió fomentar la cultura de la innovación entre los más jóvenes, promoviendo la creación de iniciativas emprendedoras relacionadas con proyectos de corte innovador que permitiesen mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Para ello, se incidía en el desarrollo del talento creativo de los alumnos, para que en el futuro fuesen capaces de plantear y llevar a cabo nuevas soluciones, productos, servicios y negocios.

Involucrar a los alumnos en el aprendizaje activo permite explotar su curiosidad natural sobre la ciencia, haciendo que reflexionen sobre las preguntas antes de intentar darles respuestas. Realizar experimentos en un entorno de innovación constante como es CETEM, con debates previos, durante y después de los experimentos, es una forma efectiva y divertida de pasar del aprendizaje pasivo al activo.

Invitándoles a convertirse en investigadores durante unas horas comprenderán que son ellos los que construirán el mañana.

Pero no basta con diseñar y organizar actividades especialmente diseñadas para ellos. Además, es tarea de los comunicadores y divulgadores trasladarles la noción de que la ciencia y la tecnología son posibles carreras profesionales que pueden elegir cuando les llegue el momento de decidir su futuro laboral, poniendo un énfasis especial en la inmensa satisfacción que supone enfrentar y resolver problemas intelectuales que en última instancia sirvan para mejorar el funcionamiento de la sociedad.

Los niños siempre se enfrentan a la ciencia con la mente abierta y con una enorme pasión por aprender, y es sin duda responsabilidad de los organismos de investigación contribuir a despertar esa chispa.

Directora del departamento de Comunicación y Prensa en CETEM

Raquel Ortega Martínez es licenciada en Periodismo y Ciencias de la Información, y actualmente está al frente del departamento de Comunicación y Prensa en CETEM. Además de elaborar y gestionar la estrategia comunicativa del Centro Tecnológico, también se encarga de coordinar sus actividades de divulgación científica, especialmente las dedicadas al público escolar.

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