Después de treinta y cinco años trabajando en Radio Nacional de España y Televisión Española, me gustaría compartir las conclusiones prácticas de esta experiencia por medio de la enseñanza a personas interesadas en el ejercicio del periodismo en general y del periodismo cultural audiovisual en particular. Mi especialidad es la relación entre los medios y la educación. He formado parte desde sus inicios de “La aventura del saber”, el programa decano de la televisión educativa en España. Tengo experiencia docente como profesor asociado de la Universidad de Valladolid y he participado en innumerables coloquios, charlas y conferencias en diferentes universidades (Complutense, Carlos III, Cuenca, UNED, UIMP y el Instituto de Radiotelevisión). Tengo mucho interés por las posibilidades de confluencia entre la teoría de la información y la sociobiología. Este es el perfil de Salvador Gómez en LinkedIn, con quien hablamos de comunicación, innovación y ciencia.

Como responsable de La Aventura del Saber… ¿es una aventura el saber?

Sí. Bueno… son ya casi 25 años de programa en antena y tenemos la ilusión de iniciar el próximo curso con una entrevista al ministro de Educación para celebrarlo. El primer programa de La Aventura se emitió un martes y trece de octubre de 1992.

¿Martes y trece? En un programa de ciencia, las supersticiones no tienen cabida…

[Sonríe] No. Además, la emisión del programa empezó con la participación del grupo Martes y Trece, que hicieron un sketch.

Más de 20 años emitiéndose el programa, ¿cómo se consigue?

Se consigue con la ayuda de Televisión Española y del Ministerio de Educación, fruto de un acuerdo al que llegaron en el año 92 y que se ha ido actualizando desde entonces. Así es como se ha conseguido. Y debo decir que los Ministerios de Educación, con independencia del partido político que estuviese, siempre han apoyado esta iniciativa.

Se define como un programa de divulgación

Es un programa divulgativo, de educación, cultural. Digamos que ha evolucionado desde que empezó. Al principio era un programa más estrictamente educativo que trataba de cumplir un papel, no tanto de complemento, sino de sustitución de las clases. De hecho, a veces se presentaba el programa con una pizarra y se preguntaba a profesores.

Pero hemos ido avanzando y ahora, en vez de contar con pizarras, contamos con Ipad, teléfonos móviles, monitores… y los contenidos también han evolucionado desde lo más formal y normativo, hasta convertirse en una especie de complementos de la docencia. Quiero decir que los profesores pueden conseguir ahora un espacio del programa que se dedica a la matemática, y que les puede servir para ponerlo en clase y anclar la atención de los estudiantes. El programa ya no se consume de principio a fin como antiguamente, sino a trocitos.

La televisión puede ayudar haciendo el contenido divertido y eminentemente práctico

Con esta filosofía, el periodista no sólo informa sino que también forma

Por supuesto, y no solo eso, también creo que a la primera persona que ayuda a educarse es al propio periodista. Porque uno tiene que presentarse de la mejor manera ante personas que no conoce, con una presión añadida que te hace pensar en qué debes decir, cómo debes decirlo y qué no debes decir. Y esta presión, en primer lugar educa al propio periodista y luego, ayuda también a que la persona que vea la emisión aprenda y se familiarice con determinado tipo de contenidos, puesto que el periodista no está especializado en ellos y es como el espectador, un mero curioso.

¿Cómo está afectando la tecnología a la comunicación?

Los móviles te lo dicen todo sobre la evolución de los medios de comunicación. Un móvil te sirve para grabar, para tomar notas, para crear vídeos, leer un periódico, ver un programa de televisión cuando te desplazas de un sitio a otro, escuchar un podcast

¿Se acabó la comunicación de masas?

La naturaleza de los propios medios ha cambiado de forma paralela a la tecnología. Ya no son medios de comunicación masivos como eran en otros tiempos. Son medios de comunicación, por supuesto, pero se dirigen a grupos sociales más amplios que a la audiencia propiamente dicha en el momento puntual en que se emite.

No es una comunicación que se realice de manera masiva e indiferenciada para todo el mundo y a la misma vez. La comunicación que se establece ahora se hace de una manera muy variada.

La comunicación se ha diversificado tanto que, hoy día, uno se puede permitir hacer un programa sobre qué diría yo… la literatura universal. Porque hay un público posible para ese tipo de información, si consigues contarla de una manera accesible y de una manera inclusiva. Si lo haces muy bien puedes incluso atraer a la gente que no tiene mucho interés por la literatura universal.

Por ejemplo…

Pongamos que hablemos del poema de Gilgamesh. Si le dices al espectador que en él se habla del diluvio universal y lo corrobora alguien con la capacidad y el conocimiento de causa de Luis Alberto de Cuenca, considero que es posible conectar tanto con la gente que sabe algo del poema como también con quien no sabe nada del mismo pero se ha enterado que es el poema más antiguo escrito de la historia de la humanidad.

Se pueden conseguir audiencias muy amplias, pero no de la misma manera que antes. No se alcanzan a la misma vez, ni a todo el mundo por igual

¿Y el alcance de las audiencias?

Creo que se pueden conseguir audiencias muy amplias, pero no de la misma manera que antes. No se alcanzan a la misma vez, ni a todo el mundo por igual. Pongamos el caso del taller de literatura de nuestro programa, cuya emisión alcanzase las 100.000 personas y punto. Como existen otras personas que no ven la tele a esa hora pero conocen a Luis Alberto de Cuenca, por el que tienen una gran confianza y admiración y le siguen en su blog, pues a esas personas les llegará también el trocito del programa. Aparte están las personas que luego por la razón que sea buscan en Google información sobre el “Poema de Gilgamesh”, en vídeos, a ellos les saldrá también la entrevista. Es un sumatorio. De una manera acumulativa.

¿Y cómo se consigue hacer atractivos los contenidos?

Nuestros contenidos están relacionados con la enseñanza media —matemáticas, biología, literatura, cine, música, física— y  todos estos contenidos tratamos que funcionen como invitaciones al conocimiento.

Con una entrevista o con un reportaje nunca podrás sustituir el estudio de las matemáticas pero sí puedes ayudar: primero a familiarizarse con el contenido; segundo, a tener curiosidad e interés; y tercero, a divertirse. Porque con la televisión ocurre, al contrario que con la docencia, que tienes que seducir con los contenidos. Tienes que complementar lúdicamente la enseñanza, pero en ningún caso sustituirla.

También creo que uno de los principales objetivos de la televisión es actualizar el saber y hacértelo útil. La televisión puede ayudar haciendo el contenido divertido y eminentemente práctico. Es básico evidenciar que un saber se actualiza y que te sirve para mejorar tu vida, incluso para salvarla. Estas dos vertientes —la práctica y la lúdica— se añaden a la docente o formativa.

De todas las ramas del conocimiento ¿cuál considera más difícil a la hora de divulgar?

Hombre, la física cuántica, por ejemplo, no hay quien la entienda [risas]. Es muy complicada. Pero a lo mejor sí que puedes contar lo que ocurre en el CERN, e ir a un enfoque práctico.

Digamos que hay niveles del conocimiento que no se pueden tratar solo con la televisión, y que es más difícil la física cuántica que la historia contemporánea. Es más complicado mostrar en imágenes los conceptos abstractos. La manera que tenemos de acercarnos a ellos es a través de los efectos, lo que ellos suponen en la vida cotidiana.

¿Considera que se comunica bien la ciencia y la innovación en España?

Creo que, en general, cada vez mejor. Sinceramente. Aunque nos queda mucho para llegar a los niveles de Estados Unidos o de Inglaterra, que son señeros. Esto se ve muy bien en el ámbito de la divulgación científica. En Estados Unidos te encuentras con primeros investigadores de lo más vanguardista, como Edward Osborne Wilson, que es un gran biólogo y que también es un gran divulgador. Y de los mejores ensayistas que existen en el mundo. En Inglaterra pasa lo mismo. Si te coges los libros de Darwin, se leen muy bien, era un gran escritor. Sin embargo, en España, y en general en Europa continental, hay una menor tradición de divulgación científica.

¿Qué recomendaciones haría a los Centros de Innovación, de I+D y empresas, para transmitir su conocimiento con éxito?

Lo que voy a decir es un poco heterodoxo, pero yo diría que cuando alguien teclee en el buscador Google algo relacionado contigo debes aparecer y contar lo que haces como si se lo estuvieras contando a un amigo. Hoy día, las Nuevas Tecnologías te permiten hacer un video con un teléfono y se puede explicar a los demás lo que realmente deseas que sepan.

Esto requiere, sencillamente, un cambio de actitud y un cambio de mentalidad. Primero actitud ante los demás: son clientes potenciales y si lo que tú les ofreces es bueno para ellos, pueden ser tus amigos, aunque sean amigos virtuales. Y luego, un cambio en la manera de contarlo. Hay que contarlo de manera que la mayor parte de la gente lo pueda entender y que se sienta incluida entre los potenciales clientes, aunque en el momento de producirse la comunicación no piense que lo van a ser de inmediato.

La naturaleza de los propios medios ha cambiado de forma paralela a la tecnología

¿Se podría extrapolar aquí lo que apuntaba antes de hacer contenidos eminentemente prácticos?

Yo creo que sí. Una de las claves es generar confianza. Se debe transmitir con claridad el objetivo de lo que haces, tu labor, o tu producto; y si el contenido es bueno, con enfoque práctico y además divertido, aparecerás en los primeros puestos de Google. No hay más que ver que hay tutoriales para todo. Y está genial.

Hoy día tenemos la grandísima ventaja de Internet que, como todo, tiene virtualidades que pueden ser muy nocivas, pero bien usado es maravilloso.

Hay corrientes que relacionan ya la irrupción de Internet con una mayor superficialidad.

Creo que en parte tienen razón. Que nos cambia la manera en que se nos conectan las neuronas. Si un niño pequeño está todo el día pasando imágenes con el dedo y viendo vídeos, evidentemente esto cambia la naturaleza de su manera de percibir. Para bien y para mal. Porque tendrá cosas positivas y cosas negativas que todavía desconocemos. En este punto, como en todo, creo que la clave está en el equilibro. No se trata de si o de no; más bien es un sí pero no, o un no pero sí. In medio virtus.

¿Habría que incorporar competencias de comunicación en la escuela?

Sin duda. Y es más que eso. Es como hacen en el sistema anglosajón, que desde el principio los alumnos tienen que exponer su punto de vista y desarrollar delante de la clase un tema. Creo que sí, que en clase debería de tenerse muy en cuenta lo que los antiguos llamaban retórica. Que el niño sepa expresarse, exponer, discutir, argumentar, y eso está relacionado con la enseñanza de la comunicación.

Entrando en el terreno de la anécdota. ¿Lo más emotivo, sorprendente, que haya divulgado?

Han sido muchas cosas… Pero por destacar algo emotivo, hubo una historia, de hace tres, cuatro años, de un padre, Jose Manuel Gil, que había salvado a su hijo y que le había sacado del coma a través de la música, que los dos tocaban el saxofón antes de tener un accidente; y escribió un libro contando su experiencia. El libro es “El viaje de Luis” y fue una entrevista muy intensa e inolvidable para mí.

Comunicación del Consejo General de Colegios Farmacéuticos

Periodista especializado en Sanidad, Farmacia y el Medicamento. Miembro de la Vocalía de Innovación de Dircom. Máster Comunicación en Salud 2.0 por la Nebrija Business School. Profesor colaborador del Curso “Gabinetes de Comunicación en Empresas e Instituciones” de la Universidad Complutense de Madrid. #sherpas20 #TuFarmacéuticoInforma. Cinéfilo.

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