Novena edición de Perspectivas wellcomm de la comunicación 2018: La comunicación en la era blockchain

La resistencia al cambio es una de las tendencias naturales de las personas, también de los profesionales de la comunicación. Cuando alguien vino a decirnos que sustituyéramos la vieja máquina de escribir por el ordenador, hubo cientos de profesionales que se agarraron a la Olivetti como si con ello pudieran aferrarse a un modelo que empezaba a extinguirse. Esa misma resistencia al cambio nos hizo entender tarde internet, los medios on-line o la potencia de las redes sociales. Y aquí estamos, en el actual escenario en el que unos pocos actores se hacen de oro con la información, con los lectores, con los clientes, y gozan de un poder omnímodo sobre las audiencias.

Según los expertos, tras algunos años de desarrollo, la tecnología blockchain está llamada a revolucionarlo todo -una vez más- aunque en la mayoría de los casos, se irá incorporando en nuestras vidas, sin ser conscientes de ello, de la misma forma que internet ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos y operar, sin que sepamos exactamente cómo funciona el protocolo TPC/IP o el lenguaje HTML.

Como explica Alex Preukschat, “Blockchain, en realidad, no es más que la evolución natural del actual internet de la Información al internet del valor. El internet de la Información ha sido la primera ola de transformación digital y ha tenido lugar de forma tan radical que ha generado disrupción en diversos sectores”. En la misma línea se expresa Covadonga Fernández, “el internet que conocemos hoy democratizó el acceso y el intercambio de información. El internet que nos trae blockchain, la tecnología que sustenta al bitcoin, hará lo propio con el valor: permitirá intercambiar valor en cualquier lugar del mundo con acceso a internet”.

El periodismo, con un modelo blockchain, puede tener impacto en la forma en que los profesionales construyen su reputación. Cada vez que se genere una información, puede ser rastreada y registrada automáticamente. Esto permitiría obtener métricas más sofisticadas y fiables sobre las que recompensar el trabajo digno de validación.

Alex y Covadonga forman parte de la larga lista de colaboradores de la novena edición de Perspsectivas wellcomm de la comunicación, que este año hemos dedicado a La comunicación en la era blockchain.  Para Silvia Albert, directora de wellcomm “No podemos, ni queremos, dejar pasar este momento único para llamar la atención de los profesionales de la comunicación y animar a todos los que formamos parte de este sector a abrir el debate sobre las nuevas formas de entender la comunicación en un momento de grave crisis del modelo de negocio de los medios y una búsqueda de la propuesta de valor que aportamos tanto agencias como departamentos de comunicación de las empresas. Y, gracias a la colaboración de todos los que participan este año en la novena edición de Perspectivas, creemos haber aportado un poco más de luz al camino que, aunque parezca oscuro, está lleno de brillantez”.

La tecnología blockchain está llamada a revolucionarlo todo -una vez más- aunque en la mayoría de los casos, se irá incorporando en nuestras vidas, sin ser conscientes de ello, de la misma forma que internet ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos y operar.

¿Y por qué es este momento? Para Francesc Llorens, filósofo y otro colaborador en esta edición de Perspectivas,”Blockchain es la última tecnología llamada a sacudir el árbol de la filosofía, de la tecnología y la ética de la información por su promesa de devolver a la infoesfera las credenciales de descentralización, transparencia y privacidad que la internet actual ha perdido, construyendo, además, un sistema cuasi-metafísico en el que todo quedaría anotado, enlazado (correlacionado) e individualizado por procesos de hashing criptográficamente perfectos y asegurado por gestores éticos (los ‘mineros’)”

Con Blockchain podemos realizar actividades, prestar servicios y ejecutar procesos que antes no eran factibles como certificar identidades sin la necesidad de autorización de un sistema gubernamental o registrar un contenido sin ningún intermediario. En este sentido, María Bustillo, la fundadora de Pópula, explica que “el soporte de redes informáticas distribuidas ofrece a los lectores periodismo sin anuncios, de origen y producción profesional, archivado de manera incorruptible y protegido contra la manipulación o la censura procedente de intereses gubernamentales o corporativos”.

Confianza, reputación, colaboración, palabras todas ellas ligadas de forma íntima a la tarea de comunicar y que ahora toman otra dimensión al unirlas a la tecnología blockchain

¿Y cual es el impacto de la tecnología blockchain que se observa en el medio plazo sobre la comunicación, los profesionales y las audiencias?

La primera de las conclusiones es que, aunque pueda parecer lo contrario, el oficio de comunicar sigue estando más vivo que nunca gracias al talento de los profesionales. El periodismo, con un modelo blockchain, puede tener impacto en la forma en que los profesionales construyen su reputación. Cada vez que se genere una información, puede ser rastreada y registrada automáticamente. Esto permitiría obtener métricas más sofisticadas y fiables sobre las que recompensar el trabajo digno de validación. Los periodistas cuyos resultados son avalados en alto grado obtendrían más puntos, mayor influencia en la comunidad y también más ingresos. Para los lectores, con blockchain, un sitio web o periódico digital podrá cobrar a sus lectores por página o artículo, garantizando el acceso a dichos contenidos de forma automática en cuanto el lector realiza el micropago correspondiente. Por último, las noticias falsas podrían evitarse utilizando tokens de reputación para la verificación de fuentes.

Respectos a las audiencias, blockchain aporta una mayor transparencia de las opiniones de los lectores. Actualmente, las opiniones se concentran en una serie de plataformas digitales que varían sus algoritmos en función de intereses puramente comerciales. Con la creación de un sistema descentralizado y con acceso universal, los usuarios podrían opinar y valorar sus experiencias y relación de forma transparente a través de redes sociales distribuidas que impiden cualquier censura y manipulación.

Para las agencias de comunicación, y en general para la protección de la propiedad intelectual, blockchain permite cifrar y almacenar como transacción las propuestas a clientes, las ideas creativas o la planificación de estrategias en una plataforma diseñada a tal efecto. De ese modo, quedarán registrados la autoría y la fecha y podremos defender nuestras ideas originales frente a clientes sin escrúpulos. De igual modo, los departamentos de comunicación, publicidad y/o marketing de las empresas se convierten, cada vez más, en espacios híbridos, donde conviven ingenieros, periodistas, diseñadores, abogados o intra-emprendedores con la intuición necesaria para cambiar las cosas. Si blockchain es desintermediación, el papel de los profesionales de la comunicación se soporta sobre su capacidad de generar narrativas digitales abiertas y seguras.

Y una última referencia a la gestión del talento. Con la información disponible en la cadena de bloques, los reclutadores accederán a los expedientes académicos y verificarán las acreditaciones y antecedentes. La tecnología no solo puede disminuir el riesgo de falsificación de títulos, sino reducir los costos de la emisión y almacenamiento de toda esta información.

Un año más, Perspectivas nos ha sorprendido por seguir siendo un experimento colaborativo que funciona de forma desinteresada y porque seguimos hablando de confianza, reputación, colaboración, palabras todas ellas ligadas de forma íntima a la tarea de comunicar y que ahora toman otra dimensión al unirlas a la tecnología blockchain.

Cuando decidí ser libre soñé que nada me detendría. Creo en el buen periodismo, en el talento oculto de las personas, en la capacidad de transformación individual y en los nuevos retos y horizontes. Soy periodista, coach y emprendedora. Me encanta descomponerme y volverme a componer, más fuerte, más coherente, más yo. Luego, lo importo a mi trabajo diario.

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