La singularidad tecnológica demuestra que el desarrollo tecnológico no es lineal sino exponencial. Vivimos un momento de la historia muy particular, en el que los grandes avances tecnológicos suceden cada vez más de prisa. Nuestro mundo actual vive una tercera revolución industrial, que nos sitúa en plena transformación digital y tecnológica, donde todos los cambios que están ocurriendo afectan directamente a la manera en que nos comunicamos, aprendemos, consumimos. Estos cambios nos obligan a reaccionar rápido, asimilar conceptos abstractos y adaptarnos a pasos agigantados en un entorno cada vez más ajeno. Surge una nueva manera de entender y adoptar la tecnología al margen del sistema educativo o las herramientas de información tradicionales.

Estos cambios nos obligan a reaccionar rápido, asimilar conceptos abstractos y adaptarnos a pasos agigantados en un entorno cada vez más ajeno. Surge una nueva manera de entender y adoptar la tecnología.

En este contexto, las organizaciones deben asumir un rol clave y contribuir aportando el máximo de información y transparencia. Para que esta revolución tenga lugar de la mejor manera posible, es importante que el usuario final entienda en cada paso todas las implicaciones y consecuencias del uso de la tecnología y la disrupción supone. Las empresas, instituciones, y resto de agentes, deben comprometerse para que las asimetrías de información que surgen a medida que escalamos esta curva exponencial no se conviertan en sustrato de abusos o barreras.

El reto de nuestro siglo es alcanzar la sociedad del conocimiento, que pueda resolver todos los problemas fundamentales a los que nos enfrentamos. Con el objetivo de conseguir convertirnos en una sociedad cada vez más innovadora, la información es clave y el único vehículo que nos acerca a que todos los resultados puedan estar al servicio de toda la población. Sin embargo, comunicar los esfuerzos que se están realizando en innovación así como los beneficios del desarrollo de nuevas tecnologías para la sociedad no es tarea fácil.

Los científicos y emprendedores están realizando un trabajo excelente en el plano tecnológico y sin embargo cuentan con una gran dificultad para comunicar los resultados.

A pesar de que las empresas innovan cada vez más, todavía existe una gran dificultad a la hora de conectar con los medios y trasladar estas innovaciones al público general. Por un lado, las grandes corporaciones están inmersas en un proceso de transformación digital y tecnológica. Son conscientes de que la innovación es la clave para sobrevivir al proceso que están experimentando y por ello desarrollan iniciativas que les permitan fomentar una cultura innovadora internamente. Por otro lado, los científicos y emprendedores están realizando un trabajo excelente en el plano tecnológico y sin embargo cuentan con una gran dificultad para comunicar los resultados de su trabajo, tanto por los medios que disponen como por sus habilidades comunicativas.

Resolver el gran reto, exige un fomento perseverante de la cultura innovadora y colaborativa. Exige la implicación de todos los agentes. Los científicos, emprendedores, e inventores tienen un rol mayor, ya que son ellos los que deben innovar. Este público desarrolla nuevos proyectos tecnológicos pero necesita apoyo para superar las barreras ligadas al lanzamiento de sus iniciativas. Por ello, el papel del resto de agentes es crítico. En primer lugar las instituciones, como facilitadores de la innovación deben favorecer el desarrollo de un ecosistema innovador, impulsando iniciativas que pueden generar un gran impacto positivo en la población. En segundo lugar los inversores, financiando la innovación: empresas de capital riesgo, así como grandes empresas que permiten el lanzamiento de nuevas compañías, el acceso de productos muy disruptivos a mercados y el desarrollo de nuevas tecnologías. Y por último, los medios de comunicación, como transmisores de la información, consiguiendo que los últimos avances lleguen a todos los segmentos de la población.  La cooperación entre estos cuatro agentes es clave para transformar toda esta información en conocimiento.

La cooperación entre estos cuatro agentes —instituciones, inversores, grandes empresas y medios de comunicación— es clave para transformar toda esta información en conocimiento.

Un claro ejemplo de éxito de comunicación efectiva de la innovación es el programa Innovadores menores de 35 años, una iniciativa de la revista MIT Technology Review,  medio de comunicación que promueve el conocimiento de tecnologías emergentes. Fundada en 1.899, MIT Technology Review es la revista sobre tecnología más antigua del mundo y una autoridad global en el futuro de la tecnología. En su largo recorrido, se ha posicionado como referente para muchos líderes en mundo de la innovación y los negocios para mejorar la economía global. Uno de los informes que publica esta revista, permite dar visibilidad a la comunidad de los más jóvenes, los Innovadores menores de 35 años.

Desde 1.999, Innovadores menores de 35 años identifica, reconoce y comunica el talento y los proyectos de inventores, pioneros, visionarios, emprendedores y agentes de cambio. Es un premio a la excelencia, al trabajo que están desarrollando jóvenes brillantes. Y promueve el desarrollo de la innovación mostrando cómo se van a resolver los problemas más importantes de hoy en día, más allá de la forma en la que lleguen a su mercado objetivo. Todas estas innovaciones surgen de gente soñadora, líderes del futuro que nos adelantan cómo será el mundo: técnicas de edición genética para mejorar la manera en la que vivimos; nanorobots que podrán descontaminar el agua; dispositivos inteligentes que detectan el estrés. Son sólo algunos ejemplos de los proyectos que están llevando a cabo.

Estos proyectos permiten dar los pasos adecuados en la construcción de una sociedad  innovadora. Corresponden tan sólo a una pequeña parte de lo que los científicos, emprendedores y empresas están desarrollando hoy en día. Es importante comprometerse con la innovación y trabajar juntos en construir una sociedad del conocimiento que cree progreso y no destruya. Los jóvenes investigadores e inventores son una generación que está liderando el cambio, dedicándose en cuerpo y alma a descubrir las tecnologías que harán posible un mundo mejor. Debemos por tanto apoyar cada vez más el esfuerzo de todos aquellos que están construyendo un mundo mejor y dar una mayor visibilidad a sus proyectos, otorgando a estos futuros líderes un rol más importante en la sociedad.

TRADUCCIÓN: “Somos una generación que hace posible el progreso que estamos experimentando hoy en día” “Estamos reinventando la manera en la que viviremos en el futuro” “Somos innovadores que dedicamos nuestra vida entera a tratar de resolver los problemas más importantes de la sociedad” “Estamos tratando de buscar todas las maneras posibles de construir un mundo mejor” “Somos agentes de cambio al servicio de la sociedad”.

Es experta en marketing y comunicación y cuenta con más de 10 años de experiencia en las áreas de marketing estratégico, open innovation y gestión de comunidades. Es la directora del programa People en la consultora de innovación Opinno, editora de las revistas Harvard Business Review y MIT Technology Review en español.

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