Cultivar las nuevas ideas, en su justa medida, es un asunto crítico para la supervivencia de una organización. La falta de innovación ha llevado a muchas compañías a la irrelevancia y a su desaparición, como le pasó a Kodak (una compañía de fotografía que desapareció a principios de siglo).

Pero también una organización con un fuerte desequilibrio en innovación exige una cantidad de recursos y de concentración de riesgo que pueden amenazar su viabilidad en el futuro, apunten mentalmente a Tesla, la gran revolución de la industria automovilística que tiene todavía que cuadrar sus números.

Durante mi experiencia a lo largo de los años como consultor de negocio y marketing de muchas organizaciones de todo tamaño y actividad, he logrado observar las dificultades que tienen las ideas innovadoras para abrirse camino.

La falta de innovación ha llevado a muchas compañías a la irrelevancia y a su desaparición

También he observado como en otras organizaciones aparentemente complejas las nuevas ideas se abren paso con facilidad y velocidad, llegando en tiempo récord a los estamentos más altos de la toma de decisiones.

Me gusta esa forma orgánica de ver la innovación como la gestión del crecimiento de las ideas. Para mí son como organismos vivos y como tal tenemos que tomarlos. Una idea, nace, se desarrolla y triunfa o muere.

Y si las ideas, la carne de la innovación, son organismos vivos, entonces los directores de innovación viven de preservar esas frágiles vidas que son las ideas.

Su función, se podría decir que es como la de los jardineros; plantar la semilla de la innovación en la organización a través de la cultura, y regarla día a día.

Posteriormente identificar y trasplantar aquellas plantas con más futuro a entornos favorables donde puedan desarrollarse.

La función de un director es plantar la semilla de la innovación en la organización a través de la cultura, y regarla día a día

Y por último asegurarse que sus frutos llegan al mercado con las mejoras lógicas de un proceso de desarrollo, pero preservando el espíritu innovador de la idea original, sin perder el alma que las hizo innovadoras en su día y en el momento adecuado de mercado para poder triunfar.

La dificultad de estos nuevos jardineros de las ideas es triple.

  • Se requiere sensibilidad para saber cómo nacen las ideas, eso es conocer la esencia de la creatividad y el ser humano.
  • Se necesita una persona que domine la política y la esencia de las organizaciones, para hacer que las ideas sobrevivan.
  • Y es clave la experiencia y conocimiento del negocio, eso es entender cómo funcionan los mercados y el cliente.

Ser jardinero de la innovación no es nada fácil.

Yo os puedo contar algún secreto sobre como nacen, crecen y florecen las innovaciones, pero eso será en otro post.

Vicepresidente de Estrategia e Innovación en TBWA

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por ICADE, tiene una trayectoria de 20 años en el sector de la publicidad, donde ha desempeñado puestos de Estratega y Director de Estrategias y Director General Estratégico en Y&R y TBWA antes de llegar a su puesto actual. Durante este tiempo ha trabajado en estrategias de marca para Repsol, Telefonica, Movistar, McDonald´s, DGT, Renfe, Pascual, Schweppes, Larios, DyC, Santander, Génesis y Leroy Merlin entre otros. Actualmente desarrolla proyectos de consultoría, para fomentar la cultura de la innovación y el desarrollo de productos innovadores a través de la metodología Disruption

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